Cuántas veces hemos asistido a una
galería de arte, hemos observado un cuadro, una escultura, una fotografía, o
cuantas veces hemos visitado monumentos arquitectónicos, y todos ellos nos han
causado una fascinación y una necesidad de comprender y entender las ideas de
los artistas. Cuando observamos una creación artística,
muchas veces nos transmiten sentimientos, y no se repite de igual forma en las
demás obras. Muchas veces el espectador no logra entender el porqué de una obra artística y esto se debe a lo no
comprensión del sentido de la disposición de los elementos en ella.
Justo Villafañe,
en su libro “Introducción a la Teoría de
la imagen” nos dice que los elementos morfológicos son aquellos que poseen
una naturaleza espacial. Constituyen la estructura en la que se basa el espacio
plástico, el cual supone una modelización del espacio de la realidad.
Los elementos
morfológicos de la imagen son los responsables de la estructura espacial
de una obra artística; construyen formal y materialmente el espacio
icónico.
A la hora de idear
una imagen o crear una obra artística, disponemos de una serie de elementos de
cuya combinación se pueden obtener obras de arte realmente interesantes,
curiosas y con gran capacidad de comunicación.
LA FORMA
“La forma es el
aspecto visual y sensible de un objeto o de su imagen, el conjunto de
características que se modifican cuando dicho objeto cambia de posición, de
orientación o, simplemente, de contexto.” (Justo
Villafañe, 2006, p. 126)
La forma, en
sentido estricto, no es más que la delimitación de una superficie por otra. Ésta
es su caracterización externa. Pero como todo lo externo encierra
necesariamente un elemento interno (que se manifiesta de manera más o menos
clara), toda forma tiene un contenido interno. La forma es, pues, la expresión
del contenido interno. Ésta es su caracterización interna. (Wassily Kandinsky, 1989, p. 49)
Podemos decir que
la forma, son masas que definen objetos en un espacio, la forma delimita una
figura reconocible debido a nuestra experiencia social, cultural y a nuestro
ojo.
FORMA
BIDIMENSIONAL
Como su nombre lo
indica tiene dos dimensiones: ancho y largo. En las pinturas y fotografías
observamos formas bidimensionales porque sólo las percibimos del lado frontal.
En esta obra el pintor Kandinsky ha querido expresar el contraste entre lo suave y lo duro, empleando figuras geométricas bidimensionales y un fondo azul eléctrico.
FORMA
TRIDIMENSIONAL
Aquellas formas
que tienen ancho, largo y profundidad. Los más claros ejemplos los encontramos
en la escultura y la arquitectura.
La verdadera obra
de arte no es más que una sombra de la perfección divina. ¿Cómo puedo hacer una
escultura? Simplemente retirando del bloque de mármol todo lo que no es
necesario. En cada bloque de mármol veo una estatua tan clara como si se
pusiera delante de mí, en forma y acabado de actitud y acción. Sólo tengo que
labrar fuera de las paredes rugosas que aprisionan la aparición preciosa para
revelar a los otros ojos como los veo con los míos. (Miguel Ángel, 1499)
Como el propio autor lo menciona, en
esta escultura podemos observar volumétricamente la forma y su representación
en tres dimensiones, ya que esta obra por ser una escultura puede ser apreciada en todas sus dimensiones.
FORMAS
ORGÁNICAS
Son aquellas
construidas con curvas libres, sugieren fluidez y se inspiran generalmente en
la naturaleza.
Claramente en el cuadro de Van Gogh
observamos la inspiración de la naturaleza en las formas que conforman el
paisaje creado, las estrellas, la luna, los árboles y las casas nos sugieren
fluidez en toda la obra.
FORMAS
REALISTAS
Son formas donde
podemos reconocer los objetos, lugares y personas que vemos a diario.
Hay varios artistas que trabajan formas realistas en sus
cuadros, claros ejemplos los observamos en los cuadros de Rafael, el Greco,
Velázquez, Cézanne, etc.
En este cuadro de Zurbarán podemos
observar cuatro objetos, a simple vista distinguibles, ya que es un cuadro
realista y los objetos son pintados de la misma forma.
FORMAS
ABSTRACTAS
Cuando
dificulta identificar en términos de la experiencia visual el objeto, pueden
referirse a un objetivo, pero también a los sentimientos y sensaciones o
fantasías.
Como lo define “Inmersión azul”, en su análisis del tríptico azul, este cuadro se distiende en un campo de
espiritualidad profunda. Son realmente pocos los elementos que
irrumpen con este acontecer casi absoluto del azul: si acaso algunos puntos
negros, una línea roja, una raya esbelta. Sin embargo, la composición es absorbente no por
estos trazos disruptivos, sino por la presencia dominante del azul: azul que
consume, azul que destaca, azul que asume, azul que es eso —azul.





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